Adriana Ruiz, pintora

Adriana Manuela Ruiz Gómez  (México en 1969). Estudió Diseño Gráfico. Es pintora autodidacta y aficionada a la cerámica. Además, ha trabajado en colectivos indígenas, de inmigrantes y personas con capacidades especiales, impartiendo talleres de pintura, realizando carteles, ilustraciones, portadas y algún libro para diferentes autores, asociaciones y particulares. También ha realizado exposiciones de su trabajo plástico en México y España. Actualmente colabora en el diseño gráfico y coordina encuentros de poesía en Puente Genil, Córdoba, su lugar de residencia actual.

Captura de pantalla 2018-07-05 a la(s) 5.22.46 p.m.

 

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De las Hijas de Dánao. Mixta /papel craft. 47×30 cm

Bienvenida a Prisma a la vista, Adriana y muchísimas gracias por tu tiempo. Comencemos.

¿Cuándo comenzó tu vinculación con el arte?

Desde niña, primero por influencia de mis tías que son pintoras, una de ellas, desgraciadamente, ya falleció y luego por el entorno cultural de Xalapa, la ciudad en la que crecí. Cuando llegamos a vivir ahí, mi madre empezó a trabajar en la galería de arte fundada por otra tía mía y dos buenas amigas en La Alianza Francesa, en ese espacio pasé muchas tardes jugando con mi amigo Arno rodeada de pintura y artistas. Esa misma tía mía posteriormente creó una institución llamada Ágora de la Ciudad donde pude asistir a talleres artísticos infantiles de escritura, teatro y pintura.

Después, en la adolescencia, asistí a los talleres libres de grabado y dibujo de la Universidad Veracruzana. Finalmente, cursé Diseño Gráfico en la Escuela Gestalt de Diseño. Viví en una ciudad en la que me fue relativamente fácil vincularme al mundo artístico. No quiero olvidar todos los viajes realizados a lado de mi madre y hermanas por casi todo México, en los que siempre el objetivo —además de conocer sus paisajes y variedad cultural— nunca faltaron los museos y el aprecio a los vestigios artísticos tanto coloniales como prehispánicos y un largo etcétera.

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De las Hijas de Dánao. Mixta /papel craft. 47×30 cm

¿En qué momento te diste cuenta de que estabas comenzando a dar tus primeros pasos como profesional?

Yo me preguntaría en qué momento me di cuenta de que no soy profesional. Y depende en qué ámbito, te explico: si bien uno aspira a ser remunerado por lo que cultiva—en mi caso, lo relacionado a la creatividad— para mí fue importante descubrir que el dedicarte a estos menesteres te da una retribución más allá de lo puramente económico.

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De las Hijas de Dánao. Mixta /papel craft. 47×30 cm

Cuéntame, eres de origen mexicano y nos conocimos en Puente Genil, un pueblo de Córdoba, España. ¿Cómo llega una artista mexicana a vivir en la Campiña Cordobesa?

Por un accidente llamado amor.

¿La vida imita al arte o el arte imita a la vida?

Depende en qué circunstancia. Si te soy sincera es una paradoja que me gusta así, como paradoja.

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De estos fondos, estos mitos. Acrílico /Papel Arches. 15.5 x32.5 cm

¿Cuánto debe caminar —y descubrir— un artista para sentir que lo espontáneo, lo incontrolable, la intuición y la técnica, en ocasiones, pueden ir de la mano?

Las dos cosas pueden ir de la mano o no. Me da la impresión que al suceso “artístico” poco le importa. Yo soy de la opinión de que el arte sucede. Y que te pille trabajando. La práctica da oficio y pericia para captar lo que en un segundo se te puede escapar, te permite un estado de concentración propicio para percibir y captar cosas que de otra manera no sería posible. El que se dedica a esto lo sabe. También se sabe que otros seres sin una cosa y la otra realizan bellos accidentes. Eso, accidentes.  Somos filtros que tenemos que estar receptivos y listos para, en esencia, transmitir lo que sin saberlo tampoco es nuestro, es colectivo.  Esto último lo intuí cuando me di cuenta de que poner el ego en su sitio es un trabajo arduo.

Yo soy de la opinión de que el arte sucede.

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De estos fondos, estos mitos. Acrílico /Papel Arches. 15.5 x32.5 cm

 

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Todo ángel es terrible. Mixta / papel craft 45 x25 cm

Somos filtros que tenemos que estar receptivos y listos para, en esencia, transmitir lo que sin saberlo tampoco es nuestro, es colectivo.

¿Qué significa para ti «vivir del arte»?

Significa tener un “sustento” en la vida. Lo demás es miseria.

Tu trabajo se ha expuesto durante el VI Encuentro de Poesía, Música y Plástica. Poesía y feminismo: una estética de la diferencia, para quienes no pudieron verla, ¿podrías explicarnos en qué consistía y qué pretendías conseguir en el público con tu interpretación del mito de Dánao y sus cincuenta hijas?

La muestra consistió en una parte de la serie de pinturas llamada Danaides expuestas en La Alianza, una antigua fábrica de luz. El mostrarla en ese espacio condicionó la manera de montarlas ya que fueron proyectadas en la puerta principal del edificio. Es algo que decidí así y me gustó mucho porque de principio ya otorga un elemento más —el de la luz— al imaginario propio y del espectador tratándose de un trabajo basado en un mito que siempre tiene algo de oscuro. Es algo que está oculto y se desvela. Yo intenté no ilustrarlo si no interpretarlo plásticamente.

Puedo contarte por qué escogí ese mito. Yo he estado muy marcada por el mundo femenino, en mi casa hasta el loro era hembra. No es de extrañar que el cuerpo y su voz de la mujer esté muy presente en mucho de las cosas que he realizado, quizás como una manera de auto contemplación y/o producto de la influencia de ese mundo que no ha dejado de apasionarme e inquietarme. En los últimos años me he preguntado repetidamente por todas las mujeres que lo han conformado, me he preguntado por sus circunstancias en una sociedad que no ha dejado de ser machista. Claro que ese espectro de mujeres, recuerdo de mi infancia y juventud, se ha ampliado y me doy cuenta que no es cuestión de una zona del mundo en concreto. Cuando re-descubrí el mito de Dánao y sus cincuenta hijas después de haber leído el hermoso relato que del mito hace Roberto Calasso en Las bodas de Cadmo y Harmonía me entusiasmé en la posibilidad de representar a esas mujeres en su variedad y lo que tienen en común. Solo que el mito da para mucho más. Por eso es una parte de la serie lo mostrado.

Mi intención al exponerlo… acaso es una invitación a hacerse preguntas, imaginar y sentir. Afortunadamente parte de la riqueza de los mitos, en general, radica en poderse explicar según los ojos de quien los lee.

la riqueza de los mitos, en general, radica en poderse explicar según los ojos de quien los lee.

Uno de tus últimos trabajos ha sido participar como ilustradora en el libro Tratado de las mariposas de Yaiza Martínez, junto a Laura Giordani, Enrique Cabezón, Rafael Lucena, Esperanza Vives Frasés, Abel Dávila Sabina, Paula Soldevila, Eva Lí, Inmaculada Fernández, Mayte Sánchez Sempere, Adolfo, el embajador; Társila Jiménez, Gabriel Viñals, Elena Rodríguez Vives. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Ha sido un trabajo de humildad. Al principio fue un poco como ir a ciegas, pero la convocatoria que lanzó Yaiza Martínez me resultó interesante en lo que tenía de colectivo al ser una publicación en la que compartiríamos espacio diferentes ilustradores, también lo era porque yo no estaba familiarizada con la obra de la autora y eso siempre da una curiosidad enorme. Además, nunca había dibujado una mariposa. A mí siempre me han apasionado las ilustraciones para los tratados de zoología y botánica con lo cual el título me entusiasmó. Desde la primera mariposa que ella me envió para trabajar ( Troides Andromache) hasta las que entre otras más pude escoger (Danaus plexippus) mi pensamiento deambuló en cuál era la manera mejor para representarlas. Mi estudio se convirtió en un santuario de gratos recuerdos y una urgencia vital. Sin duda, fue el poder leer a la poeta para darme cuenta que su precisión hablaba, efectivamente, de un tratado. Desde luego, no al uso. Sentí como la primera vez que vi a una mariposa monarca y lo que para mí en el tiempo significa. Yo opté por honrar a la mariposa. Sin duda la palabra escrita de Yaiza aclaró esa decisión.

¿Qué proyectos tienes entre manos?

Hace algún tiempo organicé en Puente Genil junto a Moisés Bedmar y la Asociación Contracultura, una exposición colectiva llamada Lo que puede un cuerpo y es la que, a partir de octubre, gracias al apoyo de la Fundación Botí y la Diputación de Córdoba va a viajar por distintas localidades de la provincia, además de terminar las ilustraciones para un libro infantil que ya en su momento tendré oportunidad de presentar. Algo más, pero está del tintero al papel y del papel al tintero.

¿Qué consejo darías a quien se está iniciando por cualquier disciplina artística?

Vivir, amar y trabajar.

Agradecidas por tus palabras aquí, ¿algo que quieras añadir?

Muchas gracias por el tiempo y espacio compartido.

Nunca sabemos desde dónde pueden llegar nuestras influencias artísticas, lo que está claro es que Adriana Manuela Ruiz Gómez tiene una vinculación familiar con él, además de haber continuado nutriéndose del arte, de sus experiencias, de su trabajo y de la propia vida.

Más información en:

Instagram: https://www.instagram.com/adranuit/

Facebook: https://www.facebook.com/adrianamanuela.ruizgomez

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