El sonido de las Relaciones Internacionales (Parte I)

 

La música es virtuosa, memorable, única y tiene la ventaja de poder transportarnos más allá del presente, ya sea para conmemorar algún suceso de nuestras vidas o de la historia misma. Las Relaciones Internacionales a lo largo de su existencia han estudiado, analizado y documentado un sinfín de eventos que han transformado nuestro mundo y lo han perfilado hacia distintas etapas. El ser humano ha tenido la necesidad de dejar evidencia de su historia y por consiguiente, la música ha sido un medio idóneo para legar algunos de los episodios más relevantes de nuestra continua historia.

A continuación haré un breve recuento de algunos álbumes elaborados –en su totalidad, la mayoría– entorno a algún acontecimiento que marcó la historia internacional. Si no encuentran esta selección organizada mediante algún criterio (alfabético, cronológico), es porque un servidor decidió organizar esta lista según su recomendación, del más ad hoc a las Relaciones Internacionales al menos. Esclareciendo esta breve observación, podemos proseguir.

 

Pink Floyd – The Final Cut (1982)

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Fig. 1. Portada de The Final Cut.

El último álbum donde figuraría el liderazgo del bajista y compositor Roger Waters. The Final Cut comprende como la mayoría de los álbumes de Pink Floyd un concepto, y qué mejor que uno de los más importantes dentro de las Relaciones Internacionales: la guerra. Waters desarrolló una conciencia humanitaria ya que perdió a su padre en 1944 en la Batalla de Anzio, en plena Segunda Guerra Mundial [1], poco a poco iría manifestando este pensamiento en su obra musical y 1982 fue la coyuntura perfecta. En pleno auge de la Guerra de las Malvinas –y de un escenario aún más grande, la Guerra Fría– se desenvolvió The Final Cut, transformándose en un disco que denunciaría a los “incurables tiranos y  reyes”, aquellos que solo pueden sentirse conectados a su sociedad “en circuito cerrado para asegurarse que aún son reales”, como lo señala The Fletcher Memorial Home , un momento ápice de esta obra musical, en la que el bajista de Pink Floyd acusa a múltiples líderes internacionales de aquel momento como lo son Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos (1981-1989), a su Secretario de Estado Alexander Haig (1981-1982), al Primer Ministro israelí Menachem Begin (1977-1983), la Primer Ministro de Gran Bretaña Margaret Thatcher (1979-1990), al líder Unionista Protestante Ian Paisley, al Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética Leonid Brezhnev (1964-1982), señala asimismo a la doctrina del Macartismo [2] y al icónico presidente estadounidense Richard Nixon (1969-1974); todos estos protagonistas de algunos de los episodios más contundentes de la historia contemporánea.

Pero no solo esta canción, dentro de este listado de 13 pistas también vienen piezas sumamente relevantes como The Post War Dream, en donde se cuestiona a Thatcher (llamándole “Maggie”, en una suerte de cariño-ironía) por lo que han hecho a Inglaterra, “¿Dónde quedó el sueño de la Posguerra?”, denuncia Waters.

En sí, este disco provino del material remanente de las sesiones de otro de sus grandes legados, The Wall (1979) por lo que hay cierta continuidad en las ideas de alienación, paranoia y miedo que el álbum anterior otorgó. El matiz político que Waters da a esta obra musical, un réquiem a la posguerra –señala el álbum en su interior– es evidencia concisa de que hay conciencia alrededor de lo que sucede en el mundo, y que Pink Floyd no era ningún acto sellout [3].

The Final Cut sería el último material de Pink Floyd con Roger Waters, dando fin a una dinastía de álbumes en los que este controvertido artista dio sus mejores composiciones. El sentimiento de ira, desencanto con el imperialismo y la aceptación del choque de potencias es el mensaje que nos deja este álbum. No todo está perdido, después de todo, pero la humanidad tiene grandes tareas que hacer para lidiar consigo misma.

 

Muse – Drones (2015)

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Fig. 2. Portada de Drones.

Si bien Muse ya había establecido algunas críticas a la política internacional en materiales previos como Exo-Politics (Black Holes and Revelations, 2006)[4] o United States of Eurasia (The Resistance, 2009) [5], Drones se convierte en un punto culminante dentro de la temática que emprendió el trío británico algunos años atrás. Además ganador del Grammy a la categoría al Mejor Álbum de Rock [6], este material tiene que mucho que ofrecer en aras de la política internacional.

Este disco consiste en un concepto que denuncia el adoctrinamiento del individuo, en el que el protagonista del disco se convierte en un dron, en una máquina asesina; la deshumanización del individuo y su desconocimiento al otro queda claro desde que el disco comienza en Dead Inside así como su conversión a uno entre los tracks Psycho y Reapers. Pese a que el individuo clama piedad y pide no caer en esta metamorfosis, como señala Mercy, su voluntad es débil y termina por convertirse en un títere más, siendo manipulado como señala The Handler, uno de los momentos clímax del álbum.

Pero una de las partes más sensacionales del disco, afín a la esencia de nuestro artículo radica en [JFK]  y Defector. Si bien JFK, mejor conocido como John Fitzgerald Kennedy, fue 35vo. Presidente de los Estados Unidos de América también es recordado por importantes episodios en la Política Internacional, a saber, la negociación de la Crisis de los Misiles con Nikita Jrushchov (líder de la URSS de 1953 a 1964) –uno de los momentos más emblemáticos de la Guerra Fría–,también protagonizó la Invasión a la Bahía de Cochinos, Cuba en 1961, su intervención en el levantamiento del muro de Berlín y su liderazgo en la carrera espacial contra el rival soviético, mencionando algunos.

Matt Bellamy, escritor de la mayoría del material en Drones, rescató para su material fragmentos de uno de los discursos más memorables de su vida, el célebre discurso sobre las “Sociedades Secretas”, en el cual denuncia las problemáticas de la Guerra Fría; espionaje, guerrillas, represión y la búsqueda de la emancipación del hombre “libre e independiente” son algunas de las figuras que el mandatario estadounidense refiere en su speech [7]. Para esto, Defector entra y con un fuerte y tenaz sonido nos relata que el personaje que protagoniza el disco se ha percatado de su individualismo y por fin se siente libre, yendo en contra del sistema. El video no podría ser mejor, pues alberga algunas escenas de nuestro contexto internacional en televisores, haciendo alusión a la mass media que decide qué decir en el mundo y en nuestros alrededores; en este ambiente de liberación la canción se difumina en Revolt, haciendo alusión a las manifestaciones masivas anti-sistema que han emergido en esta década; la Revolución Naranja, la Revolución Rosa, la Revolución Roja, el Maidan o la Primavera Árabe por citar algunos. El disco cierra con la reivindicación del individuo y también con una reflexión por parte del creador de los drones, un personaje sin nombre que es caracterizado en The Handler.

Drones es un disco maravilloso con un enérgico sonido y una gran interpretación Muse logra juntar su arte con los temas de la actualidad, dejando en claro que aún hay algunos artistas que denuncian las faltas y errores de la sociedad contemporánea.

Radiohead – Hail to the Thief (2003)

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Fig. 3. Portada de Hail to the Thief.

Tomando el nombre de una de las consignas que emergieron tras la controvertida elección presidencial estadounidense de George W. Bush en el 2000, Hail to the Thief fue uno de los álbumes más abstractos que lanzó el quinteto de Oxford en 2003. Tras los atentados del 9/11 en Nueva York o la entonces reciente cruzada militar emprendida en Irak –cuyas consecuencias siguen presentes– fueron cimientos para construir 14 canciones llenas de ira, inquietud, desesperación y ansiedad ante el incierto futuro que deparó aquel entonces (aunque su escucha puede resultar ad hoc, ¿qué no es el futuro algo incierto?).

Thom Yorke, líder de Radiohead declaró a Rolling Stone que pese al oscuro ambiente de paranoia y política que envuelve el disco, no se pretendió en ningún momento hacer una crítica; “Estaba intentando, esperando ignorarlo. Pero al final, hubiera sido obvio ignorarlo” [8]. Además, también señaló que “Cuando comencé a grabar el nuevo material, estuve escuchando bastantes programas sobre política en Radio 4 de la BBC. Me encontré a mi mismo –mientras yo, con cafeína de más, servía el desayuno a mi hijo– escribiendo pequeñas frases sin sentido, aquellos eufemismos orwellianos  que nuestros gobiernos disfrutan mucho usar. [Éstos] Se convirtieron en el paisaje del disco. El contexto emocional de estas palabras ha sido tomado. Lo hice fue traerlo de vuelta” [8].

Aunque no todo el disco es explícitamente político, el ambiente es sumamente palpable en canciones como 2+2=5 , donde Yorke nos dice que las cosas son ahora “Como manda el diablo” por no haber puesto atención a lo que pasaba, entonando un cántico en el que todos debemos “alabar al ladrón”; Go to Sleep, una canción que nos lleva al sonido de Radiohead en los tiempos de su gran éxito OK Computer (1997) [9] en la que critica la apnea social [10] en los individuos que “Van a dormir y esperan la corriente les pase encima” y que no quiere que “Los locos tomen el poder” por lo que invita a “Tirarlos y atarlos al piso”.

También está The Gloaming , título alterno para el álbum, en la que el grupo hace un llamado a los “asesinos” cuyos días están contados y que deberían temer “cuando los muros se vengan encima” y donde Yorke en tono profético cierra diciendo “This is the gloaming”, cuya traducción al español es “Este es el ocaso”. Aparte de criticar las acciones y decisiones emprendidas en la coyuntura a inicio del siglo XXI, este disco hace una sutil llamada a los críticos y a la industria disquera, las cuales hicieron múltiples críticas a Radiohead tras el viaje de géneros que emprendieron en sus previos álbumes Kid A (2000)  y Amnesiac (2001).

Sin duda alguna, este disco es uno de los más emblemáticos de Radiohead hoy en día y su visión hacia la política internacional radica en el sentir que evocan las canciones. Thom Yorke hoy en día continúa su activismo político  y demuestra como Bellamy y Roger Waters que es importante conocer el entorno y aprovechar la belleza de la música para poder transmitir estos impactantes mensajes.

U2 – War (1983)

cuatro

Fig.4. Portada de War.

Un año después del lanzamiento de The Final Cut de Pink Floyd, U2 lanzó War, tercera entrega posterior a October. Sin embargo para War las letras que emplearía este grupo irlandés cobraron matices más hostiles pues reflejarían el sentir de uno de los acontecimientos más agresivos de la historia de Europa: la cuestión Irlanda abordó el conflicto de Irlanda del Norte (también llamado The Troubles, “Los Problemas”), movimiento etno-nacionalista en el que los irlandeses afrontaron múltiples ocasiones a los unionistas del Ulster. Las confrontaciones entre irlandeses e ingleses duraron 30 años (1968-1998), finalizando con el Acuerdo del Viernes Santo.

Sunday Bloody Sunday, la canción que abre con un redoble de batería –al estilo de las bandas militares– narra sobre el Domingo Sangriento, un episodio clave en The Troubles. Según dijo Bono, líder de U2 a Los Angeles Times, La idea era contrastar el Domingo Sangriento, donde 13 pacíficos activistas irlandeses fueron asesinados por militares británicos, en un Domingo de Pascua ” [11]. La canción nos sumerge en un ambiente de melancolía y consternación sobre el porvenir de la situación en Irlanda e Irlanda del Norte.

Asimismo, el sencillo New Year’s Day es otra canción inspirada en un personaje clave en la historia de la Guerra Fría. Para Bono el líder del sindicato polaco ‘Solidaridad’, Lech Walesa estaba “Allí, en la nieve en Año Nuevo, encabezando la huelga” [11]. La búsqueda de un mensaje de unión y esperanza estuvo plasmada en una canción alusiva a uno de los personajes más importantes e icónicos para la cultura polaca moderna. Resulta curioso que siendo U2 una de las bandas más emblemáticas de la década de los años 80 tomara a un líder de Europa del Este y le hiciera una canción; en palabras de un servidor, es resultado de la menuda creatividad que envolvió los primeros años de este grupo irlandés.

Seconds, otra pieza clave dentro del álbum, aborda uno de los temas más relevantes dentro de la agenda internacional: la proliferación nuclear. Toma un segundo decir adiós” es como abre esta pieza en la que Bono describe brevemente sobre la disuasión que esta arma puede hacer; “De Este a Oeste, haz o muere” y finalmente añade que “La URSS, la República Democrática Alemana (RDA), Londres, Nueva York y Pekín” son los “títeres que jalan las cuerdas” quiénes
“quieren que cantes con ellos el adiós”; indiscutiblemente, una pieza clave en la denuncia de la agenda nuclear que ha dejado múltiples desastres en el mundo (Chernóbil o Fukushima, los más resonados).

El resto del álbum se concentra en distintos temas, como la espiritualidad o el amor (característico en los materiales de este grupo), sin embargo marcó una pauta tanto en los integrantes como en su estilo en general, dado que el activismo político sería una de las diversas actividades que U2 comenzaría a procurar en el futuro.

Conclusión

Resulta ingenioso que las Relaciones Internacionales figuren en la escena musical. En la antigüedad los compositores construían música para enarbolar el sentir y pensar de las naciones. Hoy en día revelar lo que sucede y brindarnos una oportunidad para palpar lo que algunos conflictos o sucesos internacionales han dejado es una experiencia sumamente enriquecedora, pues acerca esta importante ciencia social al mundo.

Inevitablemente harán falta muchos más discos en este listado, sin embargo en este artículo decidí comenzar por los materiales discográficos que me son más familiares. La grandiosidad de poder transmitir mensajes y dejar conciencia revela que no toda la escena musical se dedica únicamente a vender o a ser reproducida en la radio. Estos son mensajes que merecen ser escuchados y que contra las críticas y la censura han logrado trascender.

Fuentes de consulta 

[1] Loder, Kurt. The Final Cut, 1983. Disponible en: http://www.rollingstone.com/music/albumreviews/the-final-cut-19830414

[2] La doctrina del Macartismo consiste en la práctica de acusaciones públicas de deslealtad o subversión sin evidencia suficiente. Para saber más, se recomienda visitar Dwight D. Eisenhower Presidential Library, Museum and Boyhood Home, McCarthyism/The “Red Scare”, 2016. Disponible en: https://www.eisenhower.archives.gov/research/online_documents/mccarthyism.html

[3] Dícese de todo acto que busca únicamente lucrar los bolsillos de las personas. No hay una traducción apropiada al español por lo que se hace una aclaración en esta referencia.

[4] La octava pista de su cuarto álbum de estudio, con una curiosa alusión a los Zetas, resaltando claramente su importancia en la escena internacional; para escucharla: https://www.youtube.com/watch?v=qi0XGqFt3Es

[5] Cuarto track de su quinto álbum de estudio. Inspirada en 1984 de George Orwell y en el concepto de Zbigniew Brzezinski sobre Eurasia como centro del poder global como establece en su libro The Grand Chessboard: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives de 1997; Muse hace una sensacional pieza musical en la que combina el rock alternativo con música clásica, cerrando con +Collateral Damage (Daño colateral, otro concepto clave en las Relaciones Internacionales) que comprende el Nocturno Op. 9 No. 2 del compositor polaco Fryderyk Chopin. En YouTube hay un magnífico video que combina la canción con algunas imágenes haciendo alusión al concepto, en: https://www.youtube.com/watch?v=9mWUoi22_AY

[6] 15. Best Rock Album , 58th Annual GRAMMY Awards Winners & Nominees, 2016. Disponible en: https://www.grammy.com/nominees

[7] Hablar sobre este fascinante discurso nos exigiría elaborar otro artículo, por lo tanto aquí dejamos el texto completo sobre este histórico recuerdo; Disponible en: http://www.jfklibrary.org/Research/Research-Aids/JFK-Speeches/American-Newspaper-Publishers-Association_19610427.aspx

[8] Fricke, David. Bitter Prophet: Thom Yorke on ‘Hail to the Thief’, 2003. Disponible en: http://www.rollingstone.com/music/news/bitter-prophet-thom-yorke-on-hail-to-the-thief-20030626

[9] OK Computer es uno de los álbumes más loables de Radiohead. Abordando el tema del modus vivendi de la gente en aras de la globalización, también resulta un álbum que vale la pena analizar. Por el momento dejaremos la invitación abierta a escucharlo y así ir entrando en ambiente.

[10] Con base en la Real Academia Española, la apnea se refiere a la falta o suspensión de la respiración. En este sentido, la apnea social es un comportamiento en el que el individuo resulta indiferente o desinteresado de todo lo relacionado a su entorno.

[11] Hilburn, Robert. Where craft ends and spirit begins, 2004. Disponible en: http://articles.latimes.com/2004/aug/08/entertainment/ca-hilburn8/3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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