Las aves rapaces han sido ampliamente estudiadas, en términos de conservación, debido a su sensibilidad a los cambios ambientales, esto las convierte en indicadores clave de la salud de los ecosistemas [1]; gracias a sus habilidades depredadoras tienen un lugar destacado en la cadena alimenticia y algunas de ellas, en ocasiones, se consideran especies emblemáticas que promueven la conservación de otras especies ‘especie paraguas’ [2].
El búho manchado ‘Strix occidentalis‘ es un tipo de ave rapaz nocturna, que juega un papel crucial en la preservación de los bosques de Norteamérica. Esta ave enfrenta desafíos significativos de conservación, junto a los ecosistemas que habita [3].
Se reconocen tres subespecies del búho manchado: la californiana ‘S. o. occidentalis‘, la norteña ‘S. o. caurina‘ y la mexicana ‘S. o. lucida‘; [12]. Aunque las tres subespecies sirven como indicadores biológicos de la salud de los bosques, el búho manchado mexicano es la única que se distribuye en México y la que ha recibido menos atención en términos de estudios científicos [4].
¿Cómo es el búho manchado?
Se caracteriza por tener un plumaje marrón moteado con manchas blancas irregulares en el abdomen, espalda y cabeza. Su tamaño corporal varía entre 41 y 48 cm, con una envergadura de alas que puede alcanzar entre 107 y 114 cm, y un peso que oscila entre 547 y 647 g. Además, se puede distinguir entre machos y hembras por su tamaño, siendo las hembras generalmente más grandes [5], (ver Figura 1).
Históricamente se encuentra en los bosques mixtos del suroeste de Estados Unidos y el centro de México, se alimenta principalmente de pequeños vertebrados, aves y a veces insectos [6]. Las hembras ponen de dos a cuatro huevos, que incuban durante aproximadamente 30 días entre marzo y abril. Suelen hacerlo en cuevas, agujeros en los árboles o en nidos construidos por otras aves [7]. Al igual que otras aves rapaces, emiten vocalizaciones que varían según la edad, el sexo y la hora del día, ayudando a ubicarlas en el campo [8].

Figura 1. Búho manchado mexicano juvenil (Strix occidentalis lucida). Fotografía de José Hugo Martínez Guerrero.
¿Se protege al búho manchado mexicano (BMM)?
Desde la inclusión del búho manchado mexicano al acta de especies amenazadas, se le han asignado recursos y un esfuerzo sustancial para su estudio. En 1993, el U.S Fish and Wildlife Service (USFWS) Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos designó al búho como amenazado, bajo las disposiciones de la Ley de Especies en Peligro de Extinción [9]. La inclusión en esta lista fue incentivada principalmente por la alteración de su hábitat por prácticas inadecuadas en el aprovechamiento maderable del bosque o por incendios forestales [5].
Al momento de considerarse amenazado, el USFWS desarrolló un plan formal de recuperación durante dos años, hasta culminarlo en 1995. Este documento representó el primer intento por restaurar y conservar las poblaciones de BMM mediante acciones diseñadas específicamente para mejorar el hábitat de esta subespecie. A diferencia de otros territorios, las áreas designadas como “hábitat crítico” por el USFWS, recibieron fondos y autorizaciones federales para instaurar medidas de manejo. El primer plan de recuperación del búho propuso acciones de manejo en tres niveles:
a) Áreas protegidas;
b) Áreas restringidas; y
c) Otros bosques.
Estas áreas se convirtieron en los sitios más importantes para el estado de conservación del búho, en Estados Unidos, se establecieron sitios de descanso o reproducción históricos (243 Ha, n= 600), estos territorios se caracterizaban por una topografía accidentada (> 40 % de pendientes) y bosques mixtos de coníferas que no se hubieran aprovechado en los últimos 200 años. Durante ese periodo, en México, se reconocieron y protegieron 19 sitios con características similares, distribuidos en las provincias fisiográficas Sierra Madre Occidental, Sierra Madre Oriental y el Eje Neovolcánico Transversal.
Para el año 2012, el equipo de recuperación de Estado Unidos compiló la información de 1,301 sitios con presencia del búho, y generó la segunda versión del documento de recuperación [5] donde se determinó que el desconocimiento en la abundancia, así como las tasas de ocupación de los búhos y su hábitat, no mostraban la tendencia necesaria para remover al búho de la lista de especies amenazadas, por lo que desafortunadamente su estatus no ha cambiado [10; 5].
Retos para su conservación
La conservación y el manejo de las especies de vida silvestre dependen en gran medida de la ubicación geográfica de sus hábitats [11]. La última versión del plan de recuperación del búho resultó en la designación de unidades de manejo dentro de la meseta de Colorado, cuencas y cordilleras del este y oeste, montañas superiores de Gila, montañas rocosas del Sur en Estados Unidos y por las provincias mexicanas Sierra Madre Occidental, Sierra Madre Oriental y el Eje Neovolcánico Transversal.
A pesar del esfuerzo, la totalidad de los territorios no se han muestreado. Ello lleva a la posibilidad de que existan lugares remotos o no monitoreados que pueden exhibir condiciones ambientales adecuadas para las poblaciones de búho y, como tales, pueden merecer una consideración especial de manejo.
Conocer a este tipo de especies enigmáticas es fundamental para su protección. Al estudiar y entender sus hábitos, hábitats y necesidades, podemos desarrollar estrategias más efectivas de conservación. Este conocimiento nos permite identificar amenazas específicas y tomar medidas para mitigar su impacto, asegurando así la supervivencia de estas especies y la biodiversidad en general.
Te invitamos a interesarte en estas fascinantes criaturas, participar en programas de educación ambiental, visitar reservas naturales, apoyar proyectos de conservación informarse y difundir, cada persona puede ser parte del esfuerzo global para proteger nuestro patrimonio natural y asegurar un futuro sostenible para todas las especies.
Fuentes de consulta
[1] Baltag, E. S., Pocora, V., Bolboaca, L. E., & Ion, C.(2021). The Importance of Low-Intensive Agricultural Landscape for Birds of Prey. Land, 10(3), 252. DOI: https://doi.org/10.3390/land10030252
[2] Negro, J. J., & Galván, I. (2018). Behavioural ecology of raptors. In Birds of Prey (pp. 33-62). Springer, Cham. DOI: http://dx.doi.org/10.1007/978-3-319-73745-4_2
[3] Redpath, S. M., Young, J., Evely, A., Adams, W. M., Sutherland, W. J., Whitehouse, A., … & Gutierrez, R. J. (2013). Understanding and managing conservation conflicts. Trends in ecology & evolution, 28(2), 100-109. DOI: https://doi.org/10.1016/j.tree.2012.08.021
[4] Wan, H. Y., Ganey, J. L., Vojta, C. D., & Cushman, S. A. (2018). Managing emerging threats to spotted owls. The Journal of Wildlife Management, 82(4), 682-697. DOI: https://doi.org/10.1002/jwmg.21423.
[5] USFWS Fish and Wildlife Service. (2012). Final Recovery Plan of the Mexican spotted owl (Strix occidentalis lucida), First Revision. U. S. Fish and Wildlife Service. Albuquerque, New Mexico. USA.
[6] Olivas, M. M. (2002). Determinación de la dieta del tecolote moteado mexicano (Strix occidentalis lucida) en Sierra Fría, Aguascalientes. Anales del Instituto de Biología. Serie Zoología, 73(2), 205-211
[7] Gutiérrez, R. J., May, C. A., Petersburg, M. L., & Seamans, M. E. (2003). Temporal and spatial variation in the demographic rates of two Mexican spotted owl populations. USDA Forest Service, USA.
[8] Rafael-Valdez, J., Tarango-Arámbula, L. A., Martínez-Montoya, J. F., Equihua-Martínez, A., Rosas-Rosas, O. C., & Olmos-Oropeza, G. (2019). Patrón temporal de vocalizaciones y territorios de descanso del tecolote moteado mexicano (Strix occidentalis lucida Nelson 1903; Strigiformes: Strigidae) en el centro-norte de la Sierra Madre Occidental, México. Acta zoológica mexicana, 35(1), 1-15. DOI: https://doi.org/10.21829/azm.2019.3501221
[9] USDI (1993). Endangered and threatened wildlife and plants; final rule to list the Mexican spotted owl as a threatened species. Federal Register 58, 14248–14271
[10] Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). (2010). Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010. Diario Oficial de la Federación. http://dof.gob.mx/nota_detalle_popup.php?codigo=5173091
[11] Margules, C. R., & Pressey, R. L. (2000). Systematic conservation planning. Nature, 405(6783), 243-253. DOI: https://doi.org/10.1038/35012251
[12] Chesser, R. T., Billerman, S. M., Burns, K. J., Cicero, C., Dunn, J. L., Hernández-Baños, B. E., … & Winker, K. (01 marzo 2021). Checklist of North American Birds. American Ornithological Society. http://checklist.aou.org/taxa