Entre Memoria* y Memorial: Anastas Mikoyan y la “Lustración Social” en Armenia

Gayane Shagoyan Ereván (autor)  es un investigador senior del Departamento de Estudios Antropológicos Contemporáneos en el Instituto de Arqueología y Etnografía de la Academia Nacional de Ciencias de Armenia.

Traducción al español por Ernesto Vidal

Original aquí 

Resumen

Este artículo analiza el discurso público en la historia soviética de Armenia tras la iniciativa para la erección de un monumento a la figura del político soviético Anastas Mikoyan en un parque central de Ereván en 2014. Dentro de este discurso algunos eventos históricos soviéticos han sido incluidos o excluidos de la “narrativa nacional” por diferentes grupos tanto en Armenia como en la Diáspora. Este caso expone las complejas interrelaciones entre los recuerdos familiares sobre el funcionario soviético y las distintas versiones de la historiografía oficial y las historias orales no oficiales de antiguos ciudadanos soviéticos así como de sus descendientes post-soviéticos.

Introducción: Al inicio era una iniciativa para un monumento 

Cuando el Centro Armenio de Estudios Etnológicos “Hazarashen” y la organización alemana DVV International lanzaron el proyecto “Armenia Total(itar)is” sobre las represiones soviéticas en Armenia en 2012, no esperaban que el tema del “pasado soviético” pudiera provocar fervientes discusiones públicas apenas dos años después. Especialmente desde que recientes investigaciones enseñaron que el recuerdo de las represiones soviéticas ha sido un tema un tanto ensombrecido. De cualquier forma, con base en la terminología de J. Olick, el recuerdo de las represiones soviéticas en Armenia ha sido más ‘compilado’ que ‘colectivo’. La situación cambió crucialmente cuando los familiares del funcionario de alto nivel Anastas Mikoyan decidieron erigir un monumento a él en un jardín público en el centro de Ereván. Mikoyan nació en Armenia y ascendió al rango más alto entre  los comunistas del Kremlin, alcanzando una de las trayectorias políticas más longevas en la historia del gobierno soviético. Ya existían cuatro memoriales dedicados a este burócrata comunista en distintos asentamientos en Armenia (afuera de Ereván) antes de que esta iniciativa surgiera. Sin embargo, nunca fueron una razón para alguna discusión o debate. Y nadie cuestionó la decisión del municipio para nombrar una de las calles de Ereván en honor a Mikoyan en 2008.

En este artículo se pretende discutir cómo y porqué la decisión del municipio de Ereván respecto a la erección del próximo memorial para este actor político soviético en 2014 causó una amplia respuesta por parte del público y que, de hecho, se convirtió en un detonador que activó en la sociedad armenia contemporánea la necesidad de revisar la historia de la Armenia Soviética. La gente percibe cualquier evento en particular como un nuevo conector en una sucesiva cadena de acontecimientos en los cuales se recuerda más sobre los detalles personales de su experiencia uniéndolos a un “gran acontecimiento histórico”.

Memoria familiar versus memoria pública

El discurso para la iniciativa de este monumento evidencia algunos mecanismos sobre la elaboración de memoriales para los líderes políticos y la construcción de su gloriosa imagen. El caso del monumento a Mikoyan es interesante como un ejemplo sobre cómo una familia o una memoria comunicativa (en los términos de J. Assman) puede afectar la memoria cultural. Los descendientes de Mikoyan lograron formar y difundir una imagen positiva de este funcionario soviético gracias a las posiciones de alto nivel que ostentan y a su “fuerza numérica”. El dominio de la versión familiar de la biografía de Mikoyan se debe primeramente por la longevidad política de Mikoyan mismo, la cual le salvó de cualquier criticismo dirigido contra el régimen soviético en general. El segundo instrumento para legitimar aún más la versión familiar de la biografía de Mikoyan es mediante las autobiografías y memorias escritas por él y otros miembros de su familia (en particular, por su hijo y su nuera). La mayoría de los documentales, programas de TV e inclusve algunas investigaciones sobre Mikoyan fueron construidas con la participación de sus familiares. De hecho, la iniciativa de erigir el monumento a Mikoyan fue iniciada por uno de los nietos de Mikoyan, Vladímir Mikoyan, quién es el Representante Regional en Europa del Este para la Cámara de Comercio e Industria de la Federación Rusa.

El monumento a Mikoyan y un discurso en la “re-colonización” de Armenia

La sugestión fue aprobada unánimemente por la presente comisión para la cultura, educación y asuntos sociales del municipio de Ereván. Sin embargo, la decisión debía ser aprobada también por el Consejo de Ancianos–un cuerpo elegido como representante del municipio. Haik Demoyan, uno de los representativos del Consejo y el director del museo-instituto del Genocidio en Ereván, dijo que votaría en contra de dicha propuesta, porque cuenta con documentos que sostienen la complicidad de Mikoyan en la represión de miles de personas. Su discurso influenció solamente a algunos representantes de oposición dentro del Consejo y la propuesta para eregir el monumento fue aprobada con 51 votos contra 4 el 30 de abril de 2014. Esta sesión del Consejo tuvo amplia cobertura por los medios de comunicación por diversas razones. Primero, fue una situación sin precedentes el que un representativo elegido en el Consejo de Ancianos del partido dominante (Haik Demoyan) anunciara que no estaba de acuerdo con la postura del alcalde. Segundo, el contexto político (la asociación de Armenia con la Unión Aduanera encabezada por Rusia en lugar de la Unión Europea inesperadamente proclamada por el presidente Serzh Sargsyan el 3 de septiembre de 2013) creó un espacio adecuado para acaloradas discusiones entorno a la relación (histórica o actual) con Rusia.

Por lo tanto, la propuesta de erigir el monumento se convirtió en una parte del discurso sobre la “re-colonización” de Armenia por Rusia. En primera instancia, esta discusión podría apreciarse como un debate entre “Occidentalistas” y “Eslavófilos”, con activistas cívicos en el primer grupo y el sector del poder estatal en el segundo. En este debate el contrario comenzó a construir una narrativa describiendo a Mikoyan como un “traidor a los intereses nacionales” y un funcionario represivo. No obstante, pese a discutir la personalidad de Mikoyan, también argumentaron sobre el sistema de valores, modelos políticos apropiados y posibles perspectivas para Armenia. De hecho, parece que las discusiones entorno a la erección del monumento a Mikoyan despertaron a una bestia dormida. Por supuesto, Mikoyan ha sido asociado con “la vía rusa de desarrollo”, pero al mismo tiempo –gracias a su longevidad política– su figura dio una rara oportunidad para provocar discusiones entorno a una variedad de acontecimientos soviéticos silenciados, en especial aquellos relacionados a la sovietización de Armenia.

El monumento a Mikoyan y el discurso de la “lustración”

Los apasionados debates duraron más de dos meses y parecieron explotar a través de las redes sociales de Armenia. Mis colegas y yo contamos más de 1000 estados en Facebook respecto a este tema durante dos meses. Una petición en línea contra la instalación del monumento juntó 618 firmas. El tema de las represiones estalinistas encabezó periódicos y publicaciones en grupos sociales. Muchas memorias, artículos, extractos de obras de ficción y ensayos políticos y sociales sobre las represiones soviéticas fueron publicados y vueltos a publicar. Pareciera como si la sociedad estuviera dividida entre los descendientes de las víctimas del régimen y los descendientes de sus perseguidores. Mucha gente dijo públicamente que esta discusión había sido sustituida por la lustración que vivió la sociedad armenia durante los años 90. También hubo una sensación que de ahora en adelante no había necesidad de lustración ya que la discusión había expuesto una variedad de “estalinistas” ocultos.

El apoyo a la iniciativa reveló que muchos funcionarios valoraban a Mikoyan por su brillante habilidad para la supervivencia burocrática y al conformismo, y al mismo tiempo su actitud provocó una discusión sobre las responsabilidades oficiales y cívicas bajo circunstancias totalitarias. Resumiendo los argumentos en pro y en contra que aparecieron en los medios de comunicación, la posición de quiénes apoyaron el monumento puede ser definida principalmente como “No fue culpa de Mikoyan, sino las circunstancias coyunturales”, en respuesta a este argumento la réplica fue la siguiente: “La época fue tan terrible porque Mikoyan y compañía la hicieron así”.

Nacional versus soviético: El político soviético sin Historia Soviética

Uno de los puntos más importantes alrededor de esta discusión comprende la biografía de Mikoyan. La cuestión es sobre el contenido de la biografía, la cual debería ser considerada oficial, ya que los representantes del Consejo aceptaron que la biografía enviada en paquete al Consejo no incluía información errónea. Para los representantes del Consejo, el hecho de que Mikoyan haya ocupado las posiciones de poder más altas durante los años de las represiones políticas no fue suficiente para rechazar la propuesta para erigir la estatua. Resulta interesante que en el paquete enviado a la cabecera municipal se haya mencionado que Mikoyan fue condecorado por diversos Estados de la URSS. Usando ‘Estado’ en lugar del usual ‘República Soviética’, los biógrafos por una parte parecieron elevar el valor de las premiaciones (ya que uno podría pensar que provinieron de distintos países, cuando en realidad provino de un solo Estado, la URSS) y que por otra parte intentaron reducir el ‘vocabulario soviético’ tanto como pudieron. Por cierto, en el proyecto municipal Mikoyan fue presentado solamente como una ‘figura política’ sin hacer mención de ‘soviético’ o ‘comunista’. Todo esto demuestra la urgencia de la iniciativa del proyecto del monumento para mantener a Mikoyan fuera del contexto soviético y representarle fuera de la historia temporal así como espacial. Tampoco hubo mención a los deberes cumplidos en Armenia. Únicamente dejaron la sensación de ser armenio como suficiente para la creación de un monumento en Ereván (los líderes políticos, en especial aquellos de la región natal de Mikoyan acentuaron su descendencia armenia). Es notable añadir que Mikoyan es representado como un actor político soviético extremadamente positivo inclusive en la Enciclopedia Armenia post-soviética. Uno podría pensar que los creadores del paquete se basaron únicamente en el artículo de dicha enciclopedia y que lo percibieron como una versión oficial. La imagen positiva de Mikoyan convencería mucho más si sus apologistas hubieran hecho referencia a los historiadores profesionales que documentaron sus más grandes aciertos: participación en la crisis de las Coreas, negociación con China,  éxito en el mercado internacional y el establecimiento de nuevos sectores industriales, nuevos acercamientos a la industria alimentaria y la creación de la ‘ideología de la alimentación soviética’, entre otros más. Sin embargo, estos acontecimientos fueron familiares a un puñado de personas, principalmente historiadores expertos que no estuvieron involucrados en el debate o que prefirieron no hablar sobre estos acontecimientos porque estuvieron en un principio contra la erección de monumentos para cualquier líder política.

Memoria Virtual versus memoria hardcopy [1]

De acuerdo con el arquitecto en jefe de Ereván, otra fuente consultada durante la elaboración de la “biografía oficial” de Mikoyan fue Wikipedia. Resulta interesante, ya que días previos a la controversia entorno al monumento aparecía en la página de Mikoyan una carta escrita por Yezhov [2] a Stalin, en la cual el NKVD [3] solicitaba al funcionario armenio la necesidad de incrementar el número de personas sentenciadas a 700 más. En pocas palabras, la discusión del monumento cambió crucialmente a la fuente digital más popular.

Mikoyan blanco y negro versus el complicado Mikoyan

Debido a que los municipios erigen monumentos únicamente a los héroes, fue necesario demostrar que Mikoyan encajaba en semejante rol, y si no lo hiciera, demostrar lo contrario. Así que la discusión gradualmente tomó la forma de un debate sobre si Mikoyan fue un villano o un héroe verdadero, sustentados en una interpretación parcial de la historia. Inclusive los participantes que se encontraban contra la marginación de dicha cuestión intentaron explicar que el monumento a una figura política minaría el espacio para el debate público en cuestiones históricas; no obstante también se vieron alienados en su posición, ya que su conocimiento parcial del tema los hizo catalogar a Mikoyan como un “héroe nacional”.

En este marco, algunos temas interesantes emergieron: sobre el tipo de monumentos necesarios en Armenia hoy en día, para aquellos que podrían ser “héroes de nuestra época” y en qué estilo artístico dichos monumentos deberían ser hechos. Dicho sea esto, hubo la sugerencia de instalar monumentos a la mujer por un existente desbalance respecto al género en las esculturas en Ereván. Mientras que la decisión de aceptar o rechazar la construcción del monumento a Mikoyan reside en el Consejo de Ancianos, los argumentos por ambas partes del debate fueron orientados hacia las normas (imaginarias) de los miembros del Consejo. El discurso ante esta situación cobró tonalidades nacionalistas en los primeros debates. Otro punto fue que el cuerpo electo para esta situación reflejó la postura de su “electorado nacionalista” (recordemos que la ideología partidista dominante en Armenia es una nacionalista aunque existe una amplia opinión que señala que la mayoría del partido dominante no tiene ideología alguna y que percibe su militancia como una vía rápida al ascenso político). Los “crímenes de Mikoyan” fueron acomodados en los medios según el grado de atrocidad: crímenes contra el pueblo armenio, participación en el genocidio polaco en Katyn, participación en represiones soviéticas sin alguna diferenciación en particular, indiferencia y desinterés en mejorar el destino de amigos y familiares cuando tuviera las circunstancias. Como consecuencia una imagen muy negativa de Mikoyan fue popularizada y el aún no erigido monumento se convirtió en un “anti-monumento”. Aparentemente mientras las discusiones involucraban a los relativos de Mikoyan más cuenta se daban del daño a la imagen pública de Anastas Mikoyan que su iniciativa había provocado. Parece que ahora prefieren mantener esta iniciativa en el olvido, al menos mientras los sentimientos entorno al tema se calmen.

Adicionalmente, el proceso de toma decisiones para la erección de un monumento o alguna placa memorial ha sido severamente criticado después del escándalo alrededor del monumento a Mikoyan. Por lo tanto, las decisiones para construir memoriales al mariscal soviético A. Babajanyan y al industrial armamentista M.T. Kalashnikov en Gyumri donde existe una base militar rusa han generado amplias respuestas. Mientras las discusiones entorno al memorial a Kalashnikov se convirtieron parte del discurso de la “re-colonización” de Armenia y la divulgación de la ideología militar rusa, el memorial a Babajanyan fue considerado más como parte del discurso de la “re-sovietización” de Armenia.

Conclusión

La iniciativa para erigir un memorial al longevo funcionario soviético Anastas Mikoyan se convirtió inesperadamente en el detonador de una revisión cardinal del pasado soviético en Armenia y expuso muchos temas previamente considerados tabú, incluyendo discusiones sobre el mandato totalitario no solo sobre el pasado, sino el presente. En otras palabras, esta iniciativa produjo resultados que usualmente ocurren posterior la lustración política. Hay una diferencia importante en este caso: mientras que este tipo de procesos son típicamente creados desde arriba, considerando las decisiones de las nuevas autoridades sobre alguna anterior, en Armenia sucedió de abajo hacia arriba.

Fig. 1. Monumento a Anastas Mikoyan en Armenia.

 

Para saber más: 

  • Assmann, Jan. Communicative and Cultural Memory en Cultural Memory Studies: An International and Interdisciplinary Handbook, Media and Cultural Memory 8, Berlin/New York: de Gruyter, 2008, pp. 109–119.
  • Freeman, W.H. D.B. Pillemer. Momentous Events, Vivid Memories: How Unforgettable Moments Help Us Understand the Meaning of Our Lives. Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1998.
  • Olick, Jeffrey K. Collective Memory: The Two Cultures en Sociological Theory, Vol. 17, No. 3 (Nov.), 1999, pp. 333–348.

 

Notas adicionales:

*Para dar congruencia al título del artículo se preservó la traducción literal de la palabra “Memory” como “Memoria”, aunque en realidad pretende aludir a los “recuerdos”.

[1] No hay una traducción adecuada al español. El autor hace alusión a las copias de las memorias del disco duro.

[2] Uno de los funcionarios más sanguinarios durante las purgas estalinistas.

[3] NKVD, el antecesor de la agencia de seguridad soviética KGB.

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